Hace 37 años remeros cruzaron el Estrecho de Magallanes demostrando la factibilidad de una conexión por Aguas Argentinas

El 20 de marzo 1983, un grupo de remeros fueguinos y santacruceños, demuestran por segunda vez la factibilidad del cruce por aguas argentinas en el estrecho de Magallanes. Durante esos días, el gobierno dictatorial había convocado a empresas para analizar la conexión marítima y en los meses venideros se oficializaba el proyecto entre Cabo Vírgenes y Cabo Espíritu Santo. Se presentaron cuatro importantes grupos empresarios especializados en la materia, encabezados por Sideco Americana, Roggio, Tecnobridas y la dupla Techint – Impregilo. La fecha es destaca hoy, en la sección EFEMÉRIDES de El Diario del Fin del Mundo de Tierra del Fuego.

El mes de marzo de 1983, dos grupos de remeros unieron ambas márgenes del Estrecho de Magallanes -desde el continente al archipiélago fueguino-; demostrando la factibilidad de un cruce soberano por aguas argentinas.
Durante la noche del 2 de marzo, la expedición en kayak la había conducido el explorador de Puerto Deseado, Marco Oliva Day, quien junto a su esposa “Malala” y los jóvenes Atilio Mosca (17), Javier Fernández (17), Alejandro Villagra (16) y Ricardo Pérez (15), navegaron desde Cabo Vírgenes a Cabo Espíritu Santo.
En el mismo sentido, el día 20 por la mañana y organizada por “Casa Tierra del Fuego” (la delegación capitalina del por entonces, Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur) otro grupo de remeros de ambas provincias, cruzaron en botes semirígimos.
La Casa de Tierra del Fuego “concretó la organización de un suceso náutico – deportivo denominado ‘Cruce de Integración Territorial Argentino’ cuyo programa propicia (…) la puesta en navegación de un convoy con embarcaciones neumáticas cruzando el espacio acuático que separa los cabos Vírgenes y Espíritu Santo”, rescata el periodista Bernardo Veskler de la Revista Patagonia Cono Sur N° 44, para la sección EFEMÉRIDES de El Diario del Fin del Mundo.
Unas semanas antes de la consumación de esta manifestación acuática, trascendió la información que “la Secretaría de Intereses Marítimos” había convocado “para el 23 de febrero a empresas argentinas con experiencia en proyectos y realización de obras portuarias, con miras a instrumentar las infraestructuras afines a Cabo Vírgenes (Santa Cruz) y Espíritu Santo (Tierra del Fuego)” (Revista Patagonia Cono Sur N° 44).
Esta convocatoria se tradujo, meses después, en “la apertura de los sobres con proyectos y precios para la construcción de los puertos (…) se presentaron cuatro importantes grupos empresarios especializados en la materia”, encabezados por Sideco Americana, Roggio, Tecnobridas y la dupla Techint – Impregilo (Revista Patagonia Cono Sur N° 51).
Pasaron 32 años para que otro gobierno, en este caso democrático, se aproximara a la necesidad de los fueguinos en particular y de los argentinos en general, de poseer una integración marítima propia. El 23 de julio de 2015, Cristina Fernández de Kirchner, siendo presidenta de la Nación, anunciaba la conformación de un fideicomiso de 1000 millones de pesos para la realización de las obras que insumieran el cruce por aguas argentinas entre el continente y la isla de Tierra del Fuego. “Es un hito histórico la incorporación territorial del continente al territorio insular de Tierra del Fuego y nuestras islas Malvinas”, expresaba.
El proyecto ejecutivo, que dijo haber elaborado la Administración General de Puertos, no solo que no tomó estado público, sino que los estudios de ingeniería y de factibilidad técnica y financiera, nunca fueron remitidos a las provincias pese al pedido que formularan sus respectivos gobiernos. El Fideicomiso tampoco recibió los fondos.
Durante este mes de marzo de 2020, al inicio de un nuevo gobierno nacional, desde el Ministerio de Transporte de la Nación, junto al gobierno de Tierra del Fuego, toman el asunto, concretaron reuniones y vuelven a anunciar que se retoma el proyecto, a 37 años de esos desafíos deportivos y a 47 de los proyectos ingresados al Congreso de la Nación por los exdiputados Ernesto Manuel Campos y Esther Fadul de Sobrino.

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